La insoportable frustración de las expectativas

El texto ofrece una reflexión crítica sobre la relación entre economía y ética, señalando que el mercado no puede entenderse como un sistema autónomo desligado de valores sociales, políticos y culturales. A partir del pensamiento clásico de Adam Smith, el autor subraya que la economía debe orientarse al bien común y no únicamente a la acumulación de riqueza.

El análisis recorre la evolución de los modelos económicos —desde el liberalismo clásico hasta el neoliberalismo— evidenciando cómo, con el tiempo, se ha debilitado la dimensión ética, favoreciendo la concentración de riqueza y profundizando las desigualdades. Frente a ello, el texto plantea la necesidad de recuperar el papel regulador del Estado y de las instituciones sociales para garantizar justicia, equidad y bienestar colectivo.

En síntesis, la obra propone repensar la economía desde una perspectiva ética, en la que el desarrollo no se mida solo en términos de crecimiento, sino en función de la dignidad humana y la responsabilidad social.